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sábado, 27 de junio de 2020

Divagando un poco sobre la distopía

Las discusiones literarias son recurrentes en algunos círculos últimamente. Siempre hay alguien haciéndose preguntas, iniciando un debate, planteándose mil y una cuestiones y dándose cuenta de que quizá haya algo que no le cuadre. Una de estas discusiones habituales es el tema de las distopías.

Y como este es mi blog y me gusta divagar, voy a dar mi opinión sobre esto, porque casualmente es uno de mis temas favoritos.


Antes de nada, esto es un artículo de opinión sobre un género literario y es muy posible que contenga spoilers de muchas distopías: Los Juegos del Hambre, El corredor del laberinto, Juntos, Delirium, Mentes poderosas, El Ocaso del Mundo, Starters, La ciudad transparente...


Un género literario es una categoría en que la se pueden clasificar y englobar obras parecidas. Centrándonos en la narrativa (atendiendo al argumento y a la historia) y pasando de lo que se consideran los "géneros mayores", el mundo literario parece haberse querido dividir en dos grupos: literatura realista y la autodenominada literatura de género. En realidad, dentro de la literatura de género parece que hemos metido todo lo que no es literatura realista, porque desde El Quijote, todo lo que no pertenece al realismo es algo extraño a la literatura española y necesita un espacio aparte. Algún día quizá os cuente por qué todo esto me hace mucha gracia y por qué alguna vez me escucharéis decir "¡El Quijote fue un chiste!".
Así, dentro de la literatura de género podemos encontrar la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Y dentro de uno de estos preciosos grupos, el de ciencia ficción, teóricamente está la distopía. Porque el mundo de los géneros literarios está firmemente dividido en grupos y subgrupos, como si de habitaciones completamente herméticas se tratara, ignorando dos cuestiones importantísimas en el Arte: la evolución y el hibridismo.

Seguramente os han dicho alguna vez, estudiando Historia de la Literatura, que cuando se considera que en una época predominaba un movimiento literario, no significa que no se trabajase de otra forma. Y si no os lo han dicho nunca, os lo digo yo: en los siglos XVII y XVIII no sólo se escribía sobre la fugacidad de la vida, hubo mucha comicidad y humor durante el Barroco; y no todo el mundo que vivió y escribió durante el Romanticismo se quería morir. Esto es un chiste, por favor, no os lo toméis en serio.
Con los géneros narrativos sucede algo parecido: nos hemos empeñado en fijar como única posibilidad una cuestión más bien editorial y de estudio: las editoriales y los estudiosos catalogan las novelas en géneros porque de esta forma es mucho más sencillo encontrar lectores y estudiar las obras. Y nosotros nos hemos empeñado en seguir estas instrucciones como si fuéramos mulas con orejeras.
Porque igual que los movimientos culturales y literarios, los géneros no son más que esquemas que tratan de simplificar la realidad, no la realidad en sí misma. Nos hemos empeñado en estudiar los árboles tan de cerca, que nos hemos olvidado de observar el bosque en su conjunto.

Probablemente la obsesión por catalogar la distopía dentro de la literatura de ciencia ficción se deba a su consideración como literatura apocalíptica o postapocalíptica y al habitual diálogo sobre las tres distopías más famosas: 1984, Un mundo feliz y Farenheit 451. No quiero quitarle importancia a estas obras, fueron clave para el desarrollo de la literatura distópica y la literatura en general, pero ¿no creéis que va siendo hora de darle una revisión a todo esto? Esta gente lleva muerta más de medio siglo y la literatura ha evolucionado mucho en las últimas décadas.

Voy a intentar dejar de irme por las ramas y centrarme en lo importante: todo evoluciona, la literatura y los géneros literarios también, y una de las razones por las que esto sucede es porque la lengua también evoluciona. Las palabras cambian sus significados, por mucho que la RAE se empeñe en fijarlos, porque la mente humana evoluciona junto con su contexto cultural (lo que se considera connotaciones). La ciencia ficción, su concepto, puede que estuviera muy clara entonces, pero creo que hace años que muchas personas asociamos ese género literario a robots y al espacio, que hace tiempo que se quedó más con el campo de la ciencia tecnológica y se alejó de la sociología. Y el término de distopía coge la sociología y crece y se convierte en algo más que en un subgénero de la ciencia ficción.
La otra cuestión importante para explicaros por qué estoy diciendo todo esto es el hibridismo de géneros. Básicamente porque las historias que pertenecen a géneros puros son muy escasas. Un ejemplo muy claro es el caso del terror: puede tomar muchas formas, desde terror realista hasta una historia de terror con elementos fantásticos. No es un género puro porque no puede serlo, es un esquema en el que se puede introducir una historia.

Volviendo a la distopía, entendiendo por qué la considero un género ya ajeno a la ciencia ficción, es un esquema en el que podemos introducir muchas historias muy variadas. A mí me gusta decir que la distopía es coger un mundo, destrozarlo, imponer un régimen sociológico enfermizo y observar cómo se desarrolla un personaje en ese caldo de cultivo. Al menos en el tema que yo entiendo: la literatura juvenil; porque esto es un artículo de opinión en mi blog, también llamado "yo divagando sobre cosas".
Aunque a veces no se llegue a desarrollar en la novela el contexto sociopolítico, en juvenil, el género de la distopía es un esquema que implica habitualmente un futuro, normalmente más cercano que lejano, y un elemento catalizador que provoque la destrucción del mundo. Este catalizador puede ser de muchos tipos, pero normalmente provoca un cambio sociológico importante:
  • El catalizador más habitual es una guerra, por las causas que sean. Es el caso de Los Juegos del Hambre, en la que, aunque no nos explican qué sucede antes de que Panem exista, sí que se insinúa que hubo una guerra que acabó con un porcentaje alarmante de la población. En El Ocaso del Mundo, aunque no sea habitual encontrar distopías hibridadas con fantasía, el catalizador también es una guerra.
  • También puede haber un virus que acabe el mundo conocido. El corredor del laberinto es la distopía que se me ocurre como ejemplo: un virus ha provocado que una gran cantidad de gente enloquezca y muera (el Destello), y todo lo que sucede en las novelas está enfocado a encontrar una cura, aunque sea con métodos muy poco ortodoxos y una moralidad tremendamente dudosa.
  • El catalizador también puede deberse a un cambio de mentalidad en los seres humanos. Por ejemplo, en Delirium, el ser humano empieza a considerar que el amor es una enfermedad con la que hay que acabar: una operación en el cerebro puede anular ese sentimiento. Sobre el amor también habla Juntos, en el que aunque no se pueda erradicar ese sentimiento, es una lacra, y el emparejamiento debe producirse por genética y estabilidad social. Hay muchas historias en las que este cambio social consiste en una imposición de la belleza y la imagen sobre todo lo demás, como en Odio el Rosa o Starters (en este caso también hubo una guerra). Un caso muy curioso es el de La ciudad transparente, en la que este cambio de mentalidad se produce respecto a las redes sociales y la privacidad.
  • Un cambio en la vida tal y como se conoce. De repente, algo sucede que provoca que todo cambie: un apagón o una sequía (este último caso es el de Sed), o algo más cercano a la fantasía científica como en Mentes poderosas: un agente externo que provoca una mutación en parte de la población, despertando el terror y haciendo que la sociedad haga algo horrible que en otras circunstancias no haría: encerrar y maltratar (y matar) a los niños en campos de concentración.
Esto ha quedado ya un poco largo, pero espero que haya resultado interesante. Quizá haya gente a la que le guste leer o escuchar mis divagaciones y el yo quejándome sobre cosas. Habrá gente a la que no, claro.
Repito que esto es un artículo de opinión, con mis conocimientos sobre lengua, literatura y géneros, argumentando mis palabras y enfocado principalmente a mi campo de estudio: la literatura juvenil.

Si discrepas, estaré encantada de discutir sobre este tema contigo, siempre que lo hagas de forma civilizada y respetuosa. ¡Gracias!

sábado, 23 de mayo de 2020

Momo

Esta es la otra cara del trabajo académico más importante para mí (hasta la fecha), un trabajo que, por la otra cara, tenía a Roald Dahl y a Matilda. Está siendo el trabajo más complicado y más bonito que he hecho nunca, una investigación que, aunque agotadora, me parece fascinante.

Conocido por La historia interminable, Michael Ende también es el autor de Momo. El escritor alemán creó esta grandísima obra en 1973, con la que ganó el premio Deutscher Jugendbuchpreis en 1974, un premio alemán a obras destacadas de literatura infantil. Se convirtió en una novela tan importante que, en España, la traducción de Susana Constante forma parte de Alfaguara Clásicos.
Pero, como ya os esperabais, Momo no es una obra de literatura infantil. Momo forma parte de la truculenta historia de la literatura juvenil. Pero todo eso forma parte de una investigación sin terminar de la que, si tenéis paciencia, algún día os hablaré.

No es una obra larga ni corta, sus 255 páginas son suficientes y necesarias. Con ilustraciones hechas por el propio Ende, el título completo de la historia es Momo o la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres.
Como mi tomo es antiguo y carece de sinopsis más allá de esta frase, me fui a la página de la editorial en su búsqueda, pero además de tener un error, no me parece una sinopsis digna de una obra así. Por tanto, esta vez seré yo quien os cuente de qué va la obra.

Momo es la historia de una niña, una niña que se hace llamar Momo, pues nadie sabe bien de dónde ha salido. Vive en las ruinas de un viejo anfiteatro y tiene un montón de amigos gracias a su don: saber escuchar. Y es que todo aquel que le cuenta sus problemas a Momo, encuentra una solución o, al menos, el bienestar.
Pero, un día, unos seres extraños empiezan a apoderarse del tiempo de los hombres. Parecen hombres, pero no lo son: son grises como la ceniza, su misma voz lo es. Todo el que se cruza con ellos, acaba olvidando su experiencia y cae en sus redes. Pero Momo no. La niña, con su forma de vida y su habilidad, es la única que se acuerda de ellos cuando todo el mundo ha sucumbido ante su amenaza.
Y tendrá que viajar más allá del tiempo para salvar a sus amigos y devolverle el tiempo a los hombres.

Momo es una obra con una prosa preciosa. La narración es delicada y suave, llena de juegos y belleza. Es una alegoría casi poética de una civilización que ha perdido lo más importante: el tiempo y, con él, las ganas de vivir. Porque la necesidad de "ser alguien" nos hace sacrificar un tiempo muy valioso, un tiempo que, aunque logremos nuestros objetivos, nunca recuperaremos.

Es el carpe diem, la necesidad de vivir el momento. De recuperar las ganas de jugar, disfrutar y divertirnos.
De recuperar al niño que un día fuimos.

La costumbre de catalogar como literatura infantil libros protagonizados por niños hace que obras como esta pasen desapercibidas por los adultos. Pero cometemos un error: ni la literatura infantil es solo para niños, ni todas las obras protagonizadas por niños son estrictamente infantiles: el error cometido al clasificar obras como El Principito o El niño con el pijama de rayas lo demuestran.
La literatura juvenil es mucho más que obras dirigidas a jóvenes. Me faltan muchos años de investigación para dar una respuesta clara a la pregunta "¿Qué es la literatura juvenil?", pero de momento sí que puedo deciros que hay obras juveniles que están dirigidas a un público adulto. Momo es una de esas obras: un niño puede disfrutarla, un joven apreciará la belleza y un adulto aprenderá algo que no sabía que necesitaba aprender.

Pero estas son las reflexiones de alguien que está intentando sacar algo en claro de un trabajo, así que no hace falta que me toméis muy en serio. Ni siquiera yo sé muy bien lo que quería deciros, tan solo divago. Y os dejo mis divagaciones por si alguna vez tienen sentido.

Unas últimas palabras:


No olvidéis al niño que un día fuisteis, lo necesitáis para enfrentaros a vuestro yo futuro.

viernes, 10 de marzo de 2017

¿Qué es y qué no es la Literatura juvenil?

Muchas veces habéis leído el término Literatura juvenil (yo lo uso a menudo en mis reseñas), pero ¿sabéis lo que es? ¿Podríais darme una definición exacta?

Uno de mis objetivos al estudiar Literatura es poder definir correctamente el género llamado Literatura juvenil, por lo que de vez en cuando subiré mis reflexiones al blog en una entrada como esta. Lo que quiero hacer en esta entrada es, sobre todo, desmentir la definición que siempre se ha dado.

Un reflejo de lo que se piensa sobre este género es el artículo dedicado a él en la Wikipedia:

Transcribo y destaco los puntos problemáticos (si no lo es todo):

«Literatura juvenil es aquella especialmente dirigida a lectores que atraviesan por la juventud, si bien no exclusivamente. Este concepto va a menudo unido al de literatura infantil, enunciándose como literatura infantil y juvenil, si bien guardan algunas características diferenciadoras entre ellos.
A este tipo de literatura se le ha querido tradicionalmente dar unas funciones tanto de entretenimiento, como didáctica y de formación del hábito lector.
Los temas tratados en la literatura juvenil no difieren en mucho de los de la literatura de adultos (amor, tragedia, guerra...) si bien se les da un tratamiento bastante más lineal tanto a estos como a los personajes, siendo estos últimos de poca variabilidad psicológica. Esta interiorización se minimiza dando mayor importancia a la acción que a la caracterización psicológica de los personajes. Asimismo, los personajes suelen ser creados para que el público lector pueda identificarse con ellos, especialmente los protagonistas. Sin embargo, algunos autores han señalado lo conveniente de que esta literatura, por su carácter de experiencia y la influencia que tiene en los lectores, ha de elegir cuidadosamente sus temas. En este sentido, se suele señalar como tema genérico la búsqueda de identidad del protagonista, a la vez que la identificación del lector con él.
Lenguaje:
El vocabulario de este tipo de literatura es amplio, y suele huirse de palabras alejadas del uso cotidiano, así como de recursos literarios difíciles. Ese léxico adecuado puede además incidir en su
aspecto más didáctico en la formación del vocabulario del lector. En este sentido, a menudo encontramos que las editoriales dividen sus colecciones de literatura juvenil por edades, atendiendo a este factor. El objetivo de la literatura juvenil es el escapismo, la gratificación instantánea, la nostalgia y ser algo agradable».

No estoy de acuerdo en prácticamente nada de este artículo, pero me he limitado a marcar los puntos más problemáticos, que ahora voy a desarrollar:
  • "La Literatura juvenil es aquella especialmente dirigida a lectores que atraviesan por la juventud":
    Este punto es el más problemático. Es incorrecto definir un género literario en base al lector ideal, esto es, el lector que el autor tiene en mente a la hora de escribir la obra, o en base al lector que está recibiendo esa obra, coincida o no con el lector ideal. Un género debe definirse siempre en base a unas características comunes que tengan todos los textos que se han determinado pertenecientes a dicho género.
    Teniendo en cuenta que todavía me falta mucho por estudiar y leer para encontrar todas las características que pueden definir el género de la Literatura juvenil, de momento puedo considerar que la Literatura juvenil es aquella que está focalizada en uno o varios personajes que se encuentran en ese rango de edad que podríamos llamar "juventud". La focalización serían los ojos a través de los cuales se cuenta la historia, el personaje alrededor del cuál gira la narración (no la historia), independientemente de la persona en la que se narre. Esto, en teoría, significaría que podemos tener una historia protagonizada por un adulto, pero narrada (focalizada) a través de los ojos de un joven, lo que convertiría esta historia en Literatura juvenil. Aunque esto último es algo que aún tengo que estudiar.
    Esta definición da pie a afirmar que la Literatura juvenil no es un género que únicamente puedan leer los jóvenes, y que es completamente aceptable que un adulto lo lea.
  • "A este tipo de literatura se le han querido dar tradicionalmente funciones tanto de entretenimiento, como didáctica y de formación del hábito lector":
    • Toda la literatura (infantil, juvenil, adulta, de ficción, de no ficción, etc) tiende a tener una función de entretenimiento, por lo que no debemos asociar la función de entretenimiento únicamente a este género.
    • La literatura no tiene una función ni un objetivo didáctico. El hecho de usar la literatura para la didáctica no la convierte en didáctica. Utilizando la metáfora de una gran profesora, el hecho de utilizar un zapato para pegar a alguien no hace que ese zapato deje de ser un zapato para convertirse en un arma.
    • Volviendo a la metáfora del zapato, el hecho de usar la literatura para fomentar el hábito lector no hace que la literatura tenga esa función. Además, el uso didáctico y de formación del hábito lector no es tan propio de la Literatura juvenil como de la infantil. Por tanto, deberíamos establecer una distinción clara entre ambas en vez de seguir enunciándolas juntas.
  • "Los temas tratados en la Literatura juvenil no difieren en mucho de los de la literatura de adultos [...] si bien se les da un tratamiento bastante más lineal tanto a estos como a los personajes, siendo estos últimos de poca variabilidad psicológica":
    Esto ya es, prácticamente, una degradación de la Literatura juvenil a "literatura de baja calidad" o "literatura no seria", y un ataque injustificado tanto al género como a los escritores y a los lectores del mismo. Es, seguramente, una afirmación hecha basándose en unas pocas obras, y es sabido que unos pocos elementos no definen un grupo.
    Por puntos:
    • Temas: Que el tratamiento de un tema sea lineal no tiene nada que ver con el género al que pertenece la obra en la que se trata este tema de forma lineal. Podría poner ejemplos de historias pertenecientes a la literatura adulta cuyos temas son tratados de forma lineal, pero no estoy aquí para atacar, sino para defender. Por tanto, simplemente enumeraré unas pocas obras conocidas de literatura juvenil cuyos temas son de todo menos lineales: Harry Potter, Crónica del Asesino de Reyes, La Llave del Tiempo...
    • Personajes: Es un tanto absurdo afirmar que "los personajes suelen ser creados para que el público lector pueda identificarse con ellos" y al mismo tiempo decir que los personajes son lineales y de poca variabilidad psicológica, cuando para que el lector se pueda sentir identificado en esa búsqueda de la identidad tiene que haber una evolución en el personaje.

Por último, quiero plantear una pregunta para reflexionar sobre ella:
Esta degradación de la Literatura juvenil a un género menor, de baja calidad y no serio, ¿está fundamentada en un análisis de los textos o en un prejuicio sobre la juventud en general?
Si se hubieran analizado correctamente un número lo suficientemente amplio de obras de literatura juvenil, se hubiera podido afirmar que es un género igual de válido que la denominada "literatura adulta" o "literatura seria" (aunque este último término incluso deja fuera muchas obras de literatura adulta por ser demasiado comerciales, pero no voy a tratar este tema ahora). Por tanto, a mi pesar tengo que contestar que lo más lógico es determinar que esta degradación de la Literatura juvenil puede ser debida al prejuicio existente sobre la población "de menos edad", que considera que tenemos menos interés por lo intelectual y por la cultura y, en cierto modo, que tenemos un nivel intelectual menor. Pero esto último no es más que una opinión y una reflexión personal.

Harry Potter y el legado maldito

¡ATENCIÓN! Esta entrada va a contener spoilers, que serán avisados. La primera parte sólo será una contextualización y sinopsis del texto, mientras que la segunda será la que contendrá los spoilers. Al comienzo de esta segunda parte colocaré otro aviso.

En la universidad, unos compañeros y yo hicimos un trabajo sobre este libro. Como salió bien y quedamos muy contentos, he decidido coger ese trabajo y utilizar las conclusiones que sacamos para explicaros por qué este libro esconde mucho más de lo que parece en una primera y superficial lectura.

Harry Potter y el legado maldito no es, en sí, la octava historia de la saga original de J.K. Rowling. No te explican qué es lo que ha dado origen a este libro, pero sí que te dicen que "está basado en una historia de J.K. Rowling". ¿Qué quiere decir esto? ¿Rowling imaginó lo que sucedía en esta historia y dejó que John Tiffany y Jack Thorne la convirtieran en una obra de teatro? ¿O la historia está creada por estos dos últimos simplemente a partir de una idea imaginada por ellos mismos a partir de la saga original, pero contando con la aprobación de Rowling? Personalmente me decanto por la segunda opción. En el texto hay ciertos elementos que realmente no parecen creados por ella, sino que se asemejan más a lo que a un lector le hubiera gustado que pasara.
Para quien no lo sepa, Harry Potter y el legado maldito es un guión teatral escrito por John Tiffany y Jack Thorne (y basado en una historia de J.K. Rowling) que se publicó en el 2016. El título original es Harry Potter and the Cursed Child ("Harry Potter y el niño maldito"), pero en España, la traducción de Gemma Rovira publicada por Salamandra se tituló Harry Potter y el legado maldito, una elección casi más correcta que la original. Tiene 321 páginas, pero al ser una obra de teatro, la lectura se simplifica mucho.

La sinopsis del libro es la siguiente:
«Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un ocupadísimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos.
Mientras Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que él nunca ha querido saber nada. Cuando el destino conecte el pasado con el presente, padre e hijo deberán afrontar una verdad muy incómoda: a veces, la oscuridad surge de los lugares más insospechados».

Por tanto, el inicio de la historia se sitúa en el epílogo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, es decir, 19 años después de la muerte de Lord Voldemort. Y trata, sobre todo, de los problemas que existen entre Albus y su padre, las diferencias aparentemente irreconciliables y las dificultades que tiene Albus al ser el hijo del héroe que libró al mundo de la tiranía de Lord Voldemort.
En una lectura superficial, lo único con lo que nos quedamos es con el argumento, argumento que todo el mundo ha considerado como "un poco flojo y extraño", pero lo más importante de este libro no está en lo que sucede, sino en por qué sucede, qué se esconde detrás de los actos de los personajes y, sobre todo, cómo se ha construido la historia.
Y hasta aquí puedo hablar sin caer en spoilers, por tanto...

¡ATENCIÓN! A continuación voy a utilizar la historia para explicar los puntos por los que es tan interesante. Por lo tanto, esta sección de la entrada sólo será útil para aquellos que hayan leído la historia. Si no has leído la historia pero te dan igual los spoilers porque no te interesa leerla, quizá no entiendas muchas cosas porque no me voy a tomar la molestia de explicar el argumento completo.
COMIENZAN LOS SPOILERS
Luego no me digáis que no he avisado...

Para comenzar esta parte, voy a utilizar las palabras de un amigo (y compañero de trabajo) para resumir la historia:
«Cabe recordar que Albus Severus Potter es el hijo del legendario Harry Potter, el gran héroe que libró al mundo mágico de la tiranía de Lord Voldemort. Y su hijo no se parece en nada a él. Esto genera un gran sentimiento de rechazo, porque el propio Albus, a pesar de los intentos de Harry, sólo ve en él al héroe, y no a la persona. Y cuando Albus descubre la forma de emprender una aventura con la que equipararse a Harry y a la vez enmendar uno de sus mayores 'fallos' (la muerte de Cedric Diggory), no se lo piensa dos veces y se lanza en una cruzada tan peligrosa como innecesaria».
Cruzada tan innecesaria como la historia de este libro, lo que no quiere decir que sea malo. Es más, después de analizar este texto me ha parecido que es tan bueno como incomprendido. Empiezo:

Estamos acostumbrados a una figura de un héroe que nunca ha querido serlo, que ha sido elegido para salvar el mundo, y que además procede (en la mayor parte de los casos) de un hogar desectructurado o abandonado y de unas condiciones muy humildes. En el caso de Albus, esto no es así. Albus procede de un hogar lleno de amor, y de una familia de bien, una familia importante: su padre es el gran Harry Potter, jefe del Departamento de Seguridad Mágica, su madre Ginny es una importante redactora deportiva del periódico mágico por excelencia, su tía Hermione es la Ministra de Magia, y su tío Ron es copropietario de una de las más míticas tiendas de artículos de broma que existen, "Sortilegios Weasley". ¿Quién no conoce a estas alturas los apellidos Potter, Weasley y Granger? Quizá ese es el problema de Albus. Es un niño que ha crecido siempre bajo la sombra de estos héroes, además de tener un evidente parecido físico con su padre, pero no parecerse en nada a él: al llegar a Hogwarts se convierte en el mejor amigo de Scorpius Malfoy y es seleccionado para Slytherin, es un desastre en quidditch y no es un gran estudiante, lo que provoca que sus compañeros le acosen y se metan con él. Algunos os preguntaréis si no era más lógico que ambos hubieran sido seleccionados para Gryffindor, pero en realidad lo que mueve a los dos es la ambición, mucho más evidente en Albus que en Scorpius. Albus es ambicioso por naturaleza, un líder, algo muy valorado en su casa, y además tiene la ambición de superar a su padre. Por otro lado, Scorpius lo único que ambiciona es una vida normal, tener amigos y ser aceptado. Por tanto, Albus sería el héroe que quiere ser héroe y, por tanto, fracasa en su intento de ser héroe: todo lo que hace acaba empeorando la situación, pero es incapaz de verlo. Scorpius, en cambio, es el héroe que no quiere serlo, pero que se ve arrastrado a serlo al tener que arreglar los problemas que causa Albus.
Lo que quiero explicar con esto es que, gracias a este texto, estamos asistiendo a una revisión de la figura del héroe, una revisión que te invita a reflexionar sobre este tema y a comprender mejor la naturaleza del personaje heroico.

Por otro lado, tenemos que prestar especial atención a la construcción del texto. Si no estáis habituados al teatro, probablemente os habéis sentido tremendamente incómodos ante el texto. Pero esta estructura teatral es necesaria para la transmisión de la historia. El texto está compuesto por escenas muy breves y muy concisas, situadas en un único espacio cada una, lo que tiene una especial importancia a la hora de ver representada la historia. Los espacios que más importancia tienen en la historia son la habitación de Albus, que simboliza el problema que existe entre padre e hijo, la base de la personalidad de Albus, y los sueños de Harry, representados en lugar de narrados, que simbolizan el miedo de Harry a perder a su hijo, que es en lo que se basa el personaje de Harry en esta historia.
Además de este uso tan especial de los espacios, los autores utilizan unas acotaciones que dan más información de la necesaria para que la historia sea representada. Esto puede deberse tanto al interés de los autores en contentar al lector como a un interés más profundo en reinventar el teatro. Estas acotaciones, que quizá hayáis pasado por alto, buscan una conexión entre el lector y los personajes, mostrando su mundo interior y sus pensamientos. Además, hay esquemas de acotaciones que se repiten a lo largo de la historia, como la aparición de Voldemort y, la que más me interesa, a los viajes en el tiempo, en las que el propio tiempo "se detiene, se da la vuelta, piensa un instante y empieza a girar hacia atrás". El verbo pensar me lleva a lo que más me ha llamado la atención de este texto: el Tiempo.

En conclusión, a donde quería llegar es a este especial uso del Tiempo en toda la obra. El argumento de la historia gira en torno al Tiempo, convirtiéndolo en un elemento indispensable, pero también en algo más. Por tanto, tenemos:

  • El Tiempo como idea: La historia gira en torno al Tiempo, si este elemento no existiera, no habría historia. El Tiempo es un recurso muy utilizado en la literatura fantástica, pero quizá no sea tan fundamental en otras historias como en esta.
  • El Tiempo como espacio: Los personajes se desplazan por el Tiempo como quien pasea por la calle, o por el salón de su casa. El lector no viaja hacia atrás y hacia delante en el tiempo simplemente por referencias en el texto, sino que acompaña a los personajes en estos viajes. Este Tiempo interpretado como espacio llama mucho la atención al simbolizar los remordimientos de Harry por la muerte de todos aquellos que murieron por su culpa o causa.
  • El Tiempo como personaje: Aquí me remito a lo que marqué en la acotación de antes: piensa. Este verbo le aporta al Tiempo, en primer lugar, la capacidad de ser un elemento animado en lugar de una idea abstracta, y en segundo lugar, la capacidad de raciocinio, lo que permite una personificación del Tiempo. Este Tiempo como personaje sería el protagonista indiscutible de la obra, un personaje que arrastraría a todos los demás (aunque no sean conscientes de ello) y que, si yo fuera la encargada de poner en escena la obra, haría que fuera interpretado por un actor.

Por último, tengo que hacer alusión a la redención de Draco Malfoy, ya que este texto nos puede ayudar a perdonarlo y entenderlo, y a la de Severus Snape (no, no estaba redimido del todo) al volver a sacrificarse por la causa que defendía, no sólo muriendo para ayudar a Scorpius, sino eligiendo una realidad libre en la que él no existe en lugar de una en la que sigue vivo. Todo por el bien común, Snape. Siempre.

PD1: No he mencionado a Delphi porque me parece un personaje estúpido, innecesario y muy cogido por los pelos. Bueno, innecesario no, pero podría haber estado MUCHO mejor construido.

PD2: Debo agradecer a @TheRobotSoul y al otro compañero su análisis del texto en el trabajo mencionado al principio, porque sin ellos no hubiera podido hacer esta entrada.

PD3: Si queréis leer el trabajo completo podéis hacérmelo saber por los comentarios y podríamos llegar a alguna solución, ya que es muy largo.