sábado, 30 de mayo de 2020

Luna 174

Aún no sé qué siento por este libro. Me ha dejado confusa, inquieta y con el corazón caliente, una mezcla de sentimientos que, aunque no sé catalogar, me parecen una genialidad. Creo que sí que sé qué es lo que siento por este libro: me ha parecido una genialidad.

Luna 174 es la primera novela de Clara Duarte, una apuesta de 2019 de La Galera, con 356 páginas que se acaban haciendo cortas. Una novela que acabas con más preguntas de las que empiezas y con la determinación de volver a leerla.
La sinopsis es la siguiente:
«Luna Hatton tiene veinte años y vive en un pueblucho de Australia. Su vida parece normal, incluso aburrida: trabaja en una cafetería, toca la batería en un grupo. No es nadie importante. Aun así, Luna tiene un secreto que la persigue desde que era pequeña: es capaz de ver el color del alma de las personas. Casi todas son grises. El gris es el color que cubre el mundo, y eso para ella siempre ha sido así. Sin embargo, Luna conoce a una chica del pueblo, alguien a quien se ha sentido atada desde que tiene memoria, y ella es la única que le hace pensar que quizás existen las almas blancas: Gaia Wheeler.
A pesar de que Luna nunca ha compartido su secreto con nadie, un día recibe una oferta de una empresa que parece saberlo todo sobre ella. A simple vista, son solo unos locos dispuestos a pagarle mucho dinero por algo que ella considera intuición.
Lo que Luna todavía desconoce es la gran amenaza que se cierne sobre la Tierra y el significado del número ciento setenta y cuatro».

La historia está contada por la propia Luna en primera persona, una narración en pasado que trata de poner en orden la historia de su vida. Y Luna, hasta que el número 174 empieza a querer tomar protagonismo, tiene una vida bastante normal: el orfanato, un grupo de amigos, un trabajo... Todo es normal salvo por una excepción: es capaz de ver el alma de las personas. Luna considera que es intuición, que es una forma que tiene su mente de saber si una persona es buena, mala o, simplemente, gris.
Pero, a pesar de la normalidad, todos los aspectos de su vida orbitan alrededor a una persona: Gaia Wheeler. Ella orbita alrededor de Gaia, como la Luna alrededor de la Tierra.

Y ese planteamiento va circulando con normalidad hasta que da cuatro vueltas de campana y giros de guion y te encuentras colgada sin saber muy bien qué hacer con todo lo que ha sucedido. Aunque la genialidad no sólo está en la historia que Clara está contando, sino en cómo la cuenta: el ritmo, la tensión..., todo se acelera y empieza a golpearte al mismo tiempo que a Luna. Y eso no sería posible sin la guinda del pastel: el registro.
Es imposible meterse en la cabeza de un personaje si ese personaje no piensa como un ser humano. No puedes creerte una conversación si los personajes no hablan como lo harías tú. Y eso es lo que más me ha gustado de esta novela: que los personajes parecen personas. Los diálogos son fluidos, se interrumpen, se dejan frases a medias...; y la narración de Luna es natural y caótica.
Y, todo esto, con una prosa preciosa.

Es esa belleza y naturalidad lo que me hizo adentrarme en esta historia, y es el argumento lo que ha conseguido mantenerme obsesionada con ella, tratando de descubrir qué es lo que estaba sucediendo.
Lo que me hace querer releer de nuevo esta historia de amor de dimensiones cósmicas o, más bien, leer otra.
De la pluma de Clara Duarte, eso sí.

sábado, 23 de mayo de 2020

Momo

Esta es la otra cara del trabajo académico más importante para mí (hasta la fecha), un trabajo que, por la otra cara, tenía a Roald Dahl y a Matilda. Está siendo el trabajo más complicado y más bonito que he hecho nunca, una investigación que, aunque agotadora, me parece fascinante.

Conocido por La historia interminable, Michael Ende también es el autor de Momo. El escritor alemán creó esta grandísima obra en 1973, con la que ganó el premio Deutscher Jugendbuchpreis en 1974, un premio alemán a obras destacadas de literatura infantil. Se convirtió en una novela tan importante que, en España, la traducción de Susana Constante forma parte de Alfaguara Clásicos.
Pero, como ya os esperabais, Momo no es una obra de literatura infantil. Momo forma parte de la truculenta historia de la literatura juvenil. Pero todo eso forma parte de una investigación sin terminar de la que, si tenéis paciencia, algún día os hablaré.

No es una obra larga ni corta, sus 255 páginas son suficientes y necesarias. Con ilustraciones hechas por el propio Ende, el título completo de la historia es Momo o la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres.
Como mi tomo es antiguo y carece de sinopsis más allá de esta frase, me fui a la página de la editorial en su búsqueda, pero además de tener un error, no me parece una sinopsis digna de una obra así. Por tanto, esta vez seré yo quien os cuente de qué va la obra.

Momo es la historia de una niña, una niña que se hace llamar Momo, pues nadie sabe bien de dónde ha salido. Vive en las ruinas de un viejo anfiteatro y tiene un montón de amigos gracias a su don: saber escuchar. Y es que todo aquel que le cuenta sus problemas a Momo, encuentra una solución o, al menos, el bienestar.
Pero, un día, unos seres extraños empiezan a apoderarse del tiempo de los hombres. Parecen hombres, pero no lo son: son grises como la ceniza, su misma voz lo es. Todo el que se cruza con ellos, acaba olvidando su experiencia y cae en sus redes. Pero Momo no. La niña, con su forma de vida y su habilidad, es la única que se acuerda de ellos cuando todo el mundo ha sucumbido ante su amenaza.
Y tendrá que viajar más allá del tiempo para salvar a sus amigos y devolverle el tiempo a los hombres.

Momo es una obra con una prosa preciosa. La narración es delicada y suave, llena de juegos y belleza. Es una alegoría casi poética de una civilización que ha perdido lo más importante: el tiempo y, con él, las ganas de vivir. Porque la necesidad de "ser alguien" nos hace sacrificar un tiempo muy valioso, un tiempo que, aunque logremos nuestros objetivos, nunca recuperaremos.

Es el carpe diem, la necesidad de vivir el momento. De recuperar las ganas de jugar, disfrutar y divertirnos.
De recuperar al niño que un día fuimos.

La costumbre de catalogar como literatura infantil libros protagonizados por niños hace que obras como esta pasen desapercibidas por los adultos. Pero cometemos un error: ni la literatura infantil es solo para niños, ni todas las obras protagonizadas por niños son estrictamente infantiles: el error cometido al clasificar obras como El Principito o El niño con el pijama de rayas lo demuestran.
La literatura juvenil es mucho más que obras dirigidas a jóvenes. Me faltan muchos años de investigación para dar una respuesta clara a la pregunta "¿Qué es la literatura juvenil?", pero de momento sí que puedo deciros que hay obras juveniles que están dirigidas a un público adulto. Momo es una de esas obras: un niño puede disfrutarla, un joven apreciará la belleza y un adulto aprenderá algo que no sabía que necesitaba aprender.

Pero estas son las reflexiones de alguien que está intentando sacar algo en claro de un trabajo, así que no hace falta que me toméis muy en serio. Ni siquiera yo sé muy bien lo que quería deciros, tan solo divago. Y os dejo mis divagaciones por si alguna vez tienen sentido.

Unas últimas palabras:


No olvidéis al niño que un día fuisteis, lo necesitáis para enfrentaros a vuestro yo futuro.

sábado, 16 de mayo de 2020

El Ocaso del Mundo I: Extinción

Creo que he encontrado a mi alma gemela en forma de editorial. Tienen un catálogo pequeño de momento, poco más de un año en activo, pero ya se ha ganado mi apoyo incondicional. Por las historias que publican, por el cariño de sus ediciones, por la forma de las preventas...
Ediciones Freya tiene un futuro muy interesante, y yo quiero estar ahí para verlo.

La historia que os traigo hoy es el principio de otra bilogía: El Ocaso del Mundo, de Judit Da Silva. Esta primera parte se llama Extinción, y además de encantarme y tenerme enganchada durante sus 280 páginas, me ha hecho reflexionar sobre literatura y géneros literarios. (Ya hablaré de esto más adelante en otra entrada).

Publicada en 2020 con una portada impresionante de Cecilia G. F. (@ThanatosOfNicte), la sinopsis es la siguiente:
«Atrapados por unos muros que ellos mismos construyeron, el remanente de la humanidad ya no es capaz de luchar contra quienes los apresaron: los vampiros.
A pesar de que toda esperanza parece perdida, y de que no ha conocido otro modo de vida, Hugh no está dispuesto a morir encerrado en una cárcel. Sabe que su rebeldía puede significar su fin, pero la determinación que corre por sus venas lo lleva a huir y a enfrentarse a los restos del mundo que un día perteneció a los humanos.
Mirella, una joven mordedora del nido de Cárcel, está harta de ver cómo, tras la Gran Conquista, han pasado de ser criaturas temidas e idolatradas a partes iguales, a simples monstruos movidos por un instinto demasiado primario.

¿Será cierto lo que los vampiros sugieren, que la humanidad más allá del cautiverio está extinta?».

La historia que nos trae Judit es una distopía hibridada con la fantasía, que parte del supuesto fantástico de que los vampiros existen, se han estado ocultando durante milenios y han acabado apresando a los humanos para criarlos en cautividad. Pero, tras 25 años desde la guerra, Mirella no tiene muy claro que le guste su nueva realidad, y Hugh, nacido dentro de los muros, no se cree que los humanos "salvajes" estén extintos. Y así es como ambos personajes se acaban embarcando juntos en un viaje sin destino y en una inesperada amistad.

Una de las cosas que más me han gustado de la novela son los personajes. Narrados en tercera persona, va cambiando la focalización de uno a otro para mostrar su perspectiva del mundo, sus pensamientos y sus sentimientos. La relación que se va formando entre Hugh y Mirella es muy bonita, y el cuidado que pone la autora en la descripción del mundo es muy agradecido.
Las historias tienden a relacionarse con elementos conocidos para facilitar la comprensión del lector, pero Hugh, al haber nacido en cautividad, desconoce la existencia de la mayor parte de esos elementos y necesita que alguien se los explique. Esta una de las características que más me han gustado de la novela: el cuidado y el respeto al mundo y a los personajes construidos.

La premisa de esta obra me parece muy interesante, y el desarrollo de la primera novela me ha impresionado y enganchado a partes iguales. Necesito saber cómo continúa, así que me quedaré aquí, sentadita en mi silla, intentando no morderme las uñas esperando a la segunda parte.
Deseadme suerte.

sábado, 2 de mayo de 2020

Reinos de Cristal

Pensaba que eran exageraciones, pero este libro me ha partido el corazón por cinco sitios distintos. Las esquirlas de la cubierta, directas al corazón.

Reinos de Cristal es la quinta entrega y la conclusión de la saga Marabilia, de Iria G. Parente y Selene M. Pascual. Situada diez años después del final del primer libro de la saga (en concreto, el libro comienza con las palabras finales del epílogo), la novela, publicada en 2019 por Nocturna, recupera personajes y tramas de los cuatro libros anteriores. Por tanto, aunque Marabilia se componga de historias independientes, Reinos de Cristal pierde mucho sentido sin conocer las historias narradas en Sueños de Piedra (2015), Títeres de la Magia (2016), Ladrones de Libertad (2017) y Jaulas de Seda (2018).

Son 685 páginas cargadas de sentimiento las que ponen fin a esta exitosa saga. La sinopsis, que puede contener spoilers de los libros anteriores, es la siguiente:

«Bienvenida a casa, mi reina.
Con esas palabras, el rey Arthmael de Silfos recibe a su prometida, a la que ha esperado durante diez años en los que han mantenido una relación secreta.
Ahora, la noticia de su próximo enlace corre como la pólvora por Marabilia, un continente que en los últimos tiempos ha asistido a un progreso tras otro: la magia ya no es imprescindible, las piratas son princesas y las mujeres pueden reinar solas.
Pero ¿y si en un mundo que no deja de avanzar... hay un límite capaz de romperlo todo?».

No sé cómo me siento.

No me gusta hacer reseñas de conclusiones de sagas porque es muy complicado no desvelar nada importante de las tramas de los libros anteriores al intentar hablar del último libro.
Como ya he dicho, esta historia rescata personajes de todas las historias anteriores, además de incluir algunos nuevos. De esta forma, terminamos de conocer todos los reinos de Marabilia, con sus rincones secretos y sus dirigentes. Las intrigas políticas se vuelven más relevantes a medida que avanza la historia en los libros, y quizá ni nosotros ni los personajes seamos conscientes hasta este momento de lo importante que es la política en Marabilia.

No quiero hablar más, como he dicho, es complicado profundizar sin explicar nada relevante. Tan sólo diré que, a pesar del dolor, de las esquirlas de cristal en el pecho, es un buen final.
El final que, después de todo, Marabilia se merece.

Toda esta saga ha sido un viaje, un viaje de descubrimiento y de autodescubrimiento. Es increíble cómo, a través de una historia de magia y fantasía, en un continente de leyenda, puedes encontrarte a ti mismo. En personajes, en tramas, en pensamientos plasmados en el papel.
Y cómo, a través de la ficción, se puede hablar tan bien del mundo en el que vivimos: de libertad, de feminismo, de política... Esa es la magia de la literatura.

Si Iria, Selene y Marabilia no están en los libros de Literatura en unos años, seré yo quien las coloque en ellos. Promesa.

sábado, 25 de abril de 2020

Los Juegos del Hambre

Siempre recurro a estos libros cuando me encuentro mal, cuando la vida ahí fuera es demasiado complicada o frustrante para prestarle atención. Ya he perdido la cuenta de las veces que los he releído, pero sé que siempre tardo menos de una semana en leerme los tres.

Los Juegos del Hambre es la exitosa trilogía escrita por Suzanne Collins, que fue llevada al cine por Gary Ross (la primera) y Francis Lawrence (las otras tres), y protagonizadas por Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson.
La trilogía de novelas está compuesta por Los Juegos del Hambre (2008), En llamas (2009) y Sinsajo (2010), originalmente The Hunger Games, Catching Fire y Mockingjay. Fueron traducidas las tres por Pilar Ramírez Telló y publicadas en España por RBA.

Si, a pesar de todo, seguís sin conocer el argumento de la saga, la sinopsis del primer libro es la siguiente:
«El mundo estará observando.
Ganar significa fama y riqueza. Perder significa una muerte segura.
En una oscura versión del futuro próximo, doce chicos y doce chicas se ven obligados a participar en un reality show llamado Los juegos del hambre. Solo hay una regla: matar o morir.
Cuando Katniss Everdeen, una joven de dieciséis años, se presenta voluntaria para ocupar el lugar de su hermana en los juegos, lo entiende como una condena a muerte. Sin embargo, Katniss ya ha visto la muerte de cerca; y la supervivencia forma parte de su naturaleza.
¡Que empiecen los septuagésimos cuartos Juegos del Hambre!».

La trilogía completa son 1225 páginas (396+407+422) que, por la intensidad de la narración, por el juego de tensión y ritmo que utiliza Suzanne Collins, resultan adictivas. La historia, página a página, se convierte en una obsesión de la que es imposible salir hasta que llegas a la última página de la historia. E, incluso, después.

Narradas en primera persona desde la perspectiva de Katniss, estas novelas marcaron un antes y un después en la historia de la distopía juvenil: sagas como Juntos (2010), Delirium (2011), Divergente (2011) o El corredor del laberinto (2009) surgieron después. No quiero decir que antes de Los Juegos del Hambre no se escribiese y publicase este género, hablo de modas. El mercado se rige por modas, el de la literatura también. Y es que, entre 2010 y 2015, el mercado de la literatura juvenil se llenó de distopías.
Echo de menos esos años en los que siempre había una nueva novela distópica que leer, una nueva aventura. El mercado se colapsa, las novedades son efímeras, pero no me costaba tanto encontrar distopías entretenidas como ahora.
Me gustan las distopías, creo que eso no es un dato nuevo para vosotros.

Como cualquier obra, responde a su época. Y, por aquel entonces, otra de las modas era la narración en primera persona. Hay muy pocas distopías de entonces que no estuvieran narradas en primera persona (una excepción, El corredor del laberinto). La primera persona permite ese juego directo de entrar en la cabeza de los protagonistas, una de las razones por las que las adaptaciones cinematográficas pueden o no funcionar (como es el caso de Mentes poderosas (seamos conscientes también de que esta película se estrenó en 2018, el auge había pasado, era muy difícil que funcionara)) o ser complicadas (la primera película de Los Juegos del Hambre tiene una narración muy extraña). No entiendo de cine ni de adaptaciones, por lo que no me extenderé en el tema, pero el personaje de Katniss Everdeen siempre me pareció mucho más complejo de lo que pude ver en el cine.

Katniss se ve obligada a entrar en una arena donde tiene que ver morir a la gente que la ha acompañado hasta allí, que tiene que decidir entre matar y salvarse. Y es consciente de que su familia puede ver a través de las cámaras lo que le está sucediendo: no puede dejarse, no puede derrumbarse, tiene que seguir adelante. Eso es algo que acaba pasando factura a la mente de una persona, y la autora consigue transmitirlo bastante bien.
El personaje va enloqueciendo poco a poco y, a través de la primera persona, vas sintiendo cómo Katniss va perdiendo la cabeza. Y, junto a ella, tú comienzas a obsesionarte, a caer en las redes de la narración, y la lectura se vuelve adictiva.

Sin extenderme demasiado, para no hablar de más de la saga y no desvelar nada del segundo y el tercer libro a quien no conozca de qué va, Los Juegos del Hambre no es sólo una historia de una adolescente con problemas, ni una "copia barata" de Battle Royal (lo he escuchado alguna vez, hay que aprender a distinguir entre copia, inspiración y guiños), sino que habla de política, de derechos humanos, de tiranía, de dictaduras, de hambre, de guerra... En resumen, de seres humanos.
En palabras de uno de los personajes: «Somos seres inconstantes y estúpidos con mala memoria y un don para la autodestrucción».

No pretendía hacer una disertación sobre distopías, modas y mercado literario, pero supongo que no es posible hablar de Los Juegos del Hambre sin mencionar la importancia que tuvo en la historia de la literatura. También, supongo, se deba a la deformación profesional.

Nota final: Es un poco raro que haya decidido reseñar esta obra justo cuando se ha anunciado la publicación de la precuela, pero os prometo que no ha sido premeditado. Aun así, me toca hablar de ese tema: hace unos meses se anunció una nueva obra ambientada en este mundo, Balada de pájaros cantores y serpientes, que será publicada por RBA el 19 de mayo. Hace unos días también se anunció que esta precuela tendrá película, dirigida por Francis Lawrence.
Por lo que se sabe de la sinopsis, la obra tendrá como protagonista al presidente Snow antes de todo, cuanto tan solo tenía 18 años. Por tanto, dudo mucho que nos encontremos personajes conocidos, la narración será distinta (tercera persona, por lo que puedo ver del primer capítulo) y aparecerá 10 años después de que Collins pusiera fin a la trilogía.
La verdad, no sé qué esperar de esta novela, pero me tiene intrigada.

sábado, 18 de abril de 2020

Jaulas de Seda

Creo que esta es una de las obras más feministas y esperanzadoras que he leído, una oda a las mujeres y a la sororidad, con un mensaje importantísimo que nos hace recordar por qué luchamos y por qué no debemos sucumbir ante la gente que intenta enfrentarnos y encerrarnos.

Jaulas de Seda es la cuarta entrega de la saga Marabilia, que empezó en 2015 con Sueños de Piedra y continuó con Títeres de la Magia (2016) y Ladrones de Libertad (2017).
Publicada en 2018 por Nocturna, la obra de Iria G. Parente y Selene M. Pascual destaca por la impresionante portada de Javi Araguz y el ave que aparece en ella. Un animal que no sólo tiene importancia para algunos de los protagonistas, pues, a su manera, cada uno de los personajes de este libro es un pájaro que intenta escapar de la jaula que han construido para encerrarlo.
La sinopsis es la siguiente:
«Ivy de Dione ha sabido siempre que su destino era casarse para poder reinar y ahora, por fin, va a conocer a su prometido. Sin embargo, cuando el príncipe Fausto de Granth llega a las costas de su nuevo reino, no encuentra el lugar tranquilo que esperaba. Dione es en realidad una jaula, y sus barrotes se componen de secretos e intrigas por doquier.
Mientras tanto, Marabilia se prepara para la Cumbre, el gran acontecimiento político que reúne a los regentes de los ocho reinos y que podría cambiar las vidas de todos.
Es posible que Ivy de Dione conozca su destino. Pero también que lleve toda la vida equivocada».

Como ya he dicho en las reseñas de los libros anteriores,
cada libro de la saga cuenta una historia independiente.
Pero siempre hay referencias a las historias anteriores,
por lo que conviene leerlas por orden.

A través de las 632 páginas que tiene el libro, vamos conociendo Dione y Granth, dos reinos de Marabilia que aún no habíamos tenido la oportunidad de conocer. Dos reinos muy distintos, pero cuyos habitantes se parecen más de lo que a simple vista se puede admitir. Y es que tanto Fausto y Samira (procedentes de Granth) como Ivy y Cordelia (que han vivido toda su vida en Dione) tienen que asumir un papel que les han obligado a cumplir y con el que, sean conscientes o no, no están de acuerdo. Una jaula de oro, plata y seda de la que, a pesar de sus alas, no pueden escapar.

Jaulas de seda narra, en primera persona desde la perspectiva de los cuatro protagonistas, una historia de intrigas, reyes y palacios. Pero, como las novelas anteriores, también habla de amor propio, de superación y de enfrentarse a las adversidades. De quererse a uno mismo, de luchar por nuestros sueños. De vivir la vida que nosotros queramos vivir, no la que han elegido para nosotros.

También habla de mujeres. De mujeres fuertes e independientes que luchan por ocupar el lugar que les corresponde por derecho, aunque otros se hayan empeñado en arrebatárselo. De mujeres perdidas que necesitan encontrar su lugar. De mujeres que aprenden a luchar juntas por sus sueños y, sobre todo, que descubren que no están solas ni nunca lo han estado.
De mujeres que aprenden que juntas son más fuertes.

Si estamos juntas, no habrá jaula lo bastante grande para contenernos a todas.

sábado, 4 de abril de 2020

Hasta el fin del mundo

Creo que ya he comentado más veces que no suelo leer romántica, pero hay momentos que, como en estos días inciertos, necesito una lectura fácil, suave y dulce. Que una lectura sea fácil, suave y dulce no hace que sea peor ni una pérdida de tiempo, ni mucho menos. Y es que por muy absurda que fuera la historia, ha conseguido engancharme y hacerme olvidar el mundo durante unos días. Algo que, últimamente, no es nada fácil.

Bajo el pseudónimo de Amy Lab se esconden Ana Alejandro Moreno y María Cereijo Arnáez, dos autoras españolas que guardan tras de sí otros dos títulos: Nunca digas nunca (2012) y Pero a tu lado (2013). Hasta el fin del mundo es su última novela, publicada en 2016 por el sello Alfaguara.

Las tres son historias contemporáneas cargadas de suspense, amor y clichés: un misterio que resolver y un chico extraño que se va metiendo en la vida y el corazón de la protagonista. Y no creo que sea la única persona a la que estas historias le dan paz y le sacan unas cuantas carcajadas.
La sinopsis que aparece en la contraportada de este libro es la siguiente:
«Todos escondemos algo..., pero algunos secretos nunca deberían desvelarse...
Perdida. Así es como se siente Mat tras el accidente que ha trastocado su vida. Cuando piensa que ya nada puede ir a peor, sale a la luz un inquietante misterio que rodea a su familia. Para llegar a la verdad y animarse a seguir adelante, necesitará la ayuda de Áxel, un carismático desconocido del que tal vez no deba fiarse.
¿Conseguirá descifrar todos los enigmas del pasado?».

Pero en la solapa interior tenemos otra que nos aclara un poco más qué es lo que está pasando:
«Mat está empezando su primer curso en la universidad cuando ve cómo su vida se derrumba por un trágico accidente. Por si esto fuera poco, la policía descubre algo que la afecta de un modo imprevisible: un vínculo entre su familia y una investigación policial en Suecia de hace casi veinte años.
La irrupción de Áxel, un periodista joven y emprendedor que decide ayudarla a investigar, será un soplo de optimismo y aire fresco.
Aunque, a veces, es peor obtener respuestas que seguir viviendo con las preguntas».

La premisa con la que se inicia la historia es que la vida de Mat ha sido trastocada por un accidente, un accidente que ha acabado con la vida de su padre y mantiene a su madre postrada en la cama de un hospital, en coma. Esto no es spoiler porque el libro empieza, literalmente, con el entierro del padre. Y desde ese día, Mat empieza a ver a un chico en todas partes: en el cementerio, en el hospital...; un periodista interesado en contar la historia del trágico accidente.
Obviamente, la historia empieza a complicarse para entrelazar las vidas de estos dos personajes, y esta complicación surge cuando la policía aparece en casa de Mat por una coincidencia del ADN de su padre con una investigación policial en Suecia: Áxel, el periodista inquieto, necesita saber qué se esconde detrás de esa investigación; Mat, la hija llena de preguntas, necesita encontrar las respuestas que su padre ya no le dará y su madre no está en condiciones de responder.

Como ya he dicho, la historia, narrada en tercera persona desde la perspectiva de Mat, está cargada de tropos comunes y clichés. Las situaciones son predecibles, los personajes algo planos y las conversaciones artificiales. Quizá no sea el mejor libro que he leído, lo sé, pero no podía soltarlo. He devorado sus 322 páginas en dos días y eso no es algo que consiga cualquier libro. No llegué a él con demasiadas expectativas, tan sólo quería olvidarme un rato del mundo, pero gané algo más que eso: los clásicos no es mi novia, es mi hermana y sólo hay una cama. Tropos que me hacen estallar en carcajadas por lo predecibles que son.

Sí, a excepción de un par de cosas, sabía perfectamente todo lo que iba a suceder, cómo iba a hacerlo y qué es lo que acabaría pasando. Pero a veces esas historias son necesarias para abandonar el mundo, para reírnos un rato y para sentirnos en paz durante unas horas. No todo van a ser personajes complejos, historias enrevesadas y nudos complicadísimos, hay tiempo para todo.